El perfil crediticio soberano de Rumanía ha recibido cierto respaldo a corto plazo después de que Moody’s confirmara la calificación Baa3 del país con perspectiva negativa, tras la decisión previa de Fitch de mantener sin cambios su evaluación. Estas decisiones consecutivas deberían contribuir a aliviar la presión sobre los activos rumanos, después de que los bonos del Estado se quedaran rezagados la semana pasada, especialmente en el extremo largo de la curva, donde los rendimientos subieron mientras que los bonos de otros países de la región se beneficiaron, en general, de un repunte más amplio.
La revisión de precios de los bonos del Estado rumanos (ROMGB) se produjo tras un periodo de renovada cautela ante el riesgo rumano. Al mantener la calificación sin cambios, ambas agencias han reducido la amenaza inmediata de una nueva rebaja, aunque la perspectiva negativa sigue indicando que las preocupaciones fiscales y macroeconómicas no han desaparecido por completo. Para los inversores, esto deja margen para cierta estabilización, aunque no necesariamente para una recuperación duradera, a menos que mejoren las condiciones de política económica.
La atención se centra ahora en el Banco Nacional de Rumanía, del que se espera ampliamente que mantenga su tipo de interés oficial en el 6,50 %. Parece haber pocos motivos para que el banco central modifique su postura, especialmente cuando la inflación sigue siendo una preocupación clave. Las expectativas actuales apuntan a que la primera bajada de tipos no se producirá hasta enero de 2027, lo que subraya la reticencia del banco a relajar su política monetaria de forma prematura.
En el mercado de divisas, el par EUR/RON se ha mantenido justo por debajo de 5,25, lo que refleja un rango de cotización relativamente estrecho. Es posible que esa estabilidad se mantenga a corto plazo, ya que el banco central dispone de un margen limitado para absorber nuevas presiones inflacionistas. Aun así, la eliminación de parte de la incertidumbre sobre la calificación podría proporcionar hoy un modesto apoyo al leu, a medida que los inversores vuelven a las operaciones de carry trade y buscan ganancias a corto plazo en activos rumanos.
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