La Oficina de Análisis Económico de EE. UU. tiene previsto publicar este jueves su estimación preliminar del producto interior bruto del segundo trimestre, y los economistas esperan un crecimiento anualizado del 2,1 %. Esa cifra coincidiría con el ritmo del 2,1 % del trimestre anterior, al tiempo que seguiría indicando que la economía continúa expandiéndose a un ritmo constante.
El informe llega en un momento delicado para los mercados, que están sopesando el impacto de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, las presiones relacionadas con los aranceles y las fluctuaciones de los precios de la energía. Los inversores también analizarán los datos de gasto en consumo personal que acompañan al informe —la medida de inflación preferida por la Reserva Federal— en busca de indicios sobre si las presiones sobre los precios siguen siendo persistentes. La publicación se produce justo después de que la Fed mantuviera los tipos de interés sin cambios en su reunión del 28 al 29 de julio, lo que refuerza la opinión de que los responsables de la política monetaria están a la espera de indicios más claros sobre la inflación y el crecimiento.
La atención se centrará también en el índice de precios del PIB, o deflactor, que refleja la inflación de los bienes y servicios producidos en el país. Dado que los precios del petróleo siguen viéndose influidos por los acontecimientos en Oriente Medio, este componente puede revestir una importancia añadida para los mercados que intentan evaluar las perspectivas generales de inflación.
El modelo GDPNow de la Fed de Atlanta, un indicador en tiempo real de la actividad económica que se sigue muy de cerca, apuntaba recientemente a un crecimiento del 1,6 % en el segundo trimestre, ligeramente por debajo del 1,7 % de principios de mes. Esa estimación sugiere que la cifra oficial podría ser algo más moderada de lo que esperan los analistas, aunque seguiría situándose dentro de un rango que indicaría resiliencia.
La publicación del PIB está prevista para las 13:30 GMT y podría influir en el dólar estadounidense si los datos se desvían significativamente de las expectativas. Un resultado más sólido respaldaría la idea de que la economía estadounidense está superando a las de otros países, mientras que un resultado más débil podría llevar a los operadores a reevaluar las perspectivas de la política de la Reserva Federal.
El índice del dólar estadounidense se mantiene en una posición técnica favorable, cotizando cerca del extremo superior de su rango reciente, por encima de 101. Es probable que el índice mantenga su sesgo positivo mientras se mantenga por encima de su media móvil de 200 días, cercana a 99. Un avance adicional podría volver a situar en el punto de mira el máximo del año hasta la fecha, cercano a 102, mientras que el soporte se sitúa en torno a 100 y, a continuación, cerca de 99. Más abajo, el mínimo de finales de mayo, cercano a 99, se convertiría en un punto de referencia más significativo. Los indicadores de impulso siguen apuntando al alza, lo que sugiere que la reciente recuperación aún cuenta con cierto respaldo.
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