El Gobierno de Tailandia ha aprobado un importante cambio de política que permite utilizar activos digitales como activos subyacentes en los mercados de derivados y capitales, lo que supone un paso estratégico hacia la modernización de la infraestructura financiera del país. La propuesta del Ministerio de Finanzas, ahora respaldada por las autoridades, pretende alinear el marco regulador tailandés con las normas internacionales, fomentando un entorno más sólido y transparente para el comercio y la inversión en activos digitales.
La Comisión del Mercado de Valores (SEC) de Tailandia procederá a modificar la Ley de Derivados para facilitar la inclusión de activos digitales como Bitcoin y los créditos de carbono como valores subyacentes admisibles. Este ajuste legislativo refleja un mayor reconocimiento de los activos digitales como una clase legítima de activos, más allá de su percepción tradicional como instrumentos especulativos. Se espera que este avance refuerce la confianza de los inversores, especialmente entre los agentes institucionales, y sitúe a Tailandia como centro regional de actividades avanzadas de negociación de criptomonedas.
Los expertos del sector consideran este avance como un momento decisivo, que señala el compromiso de Tailandia con la integración de los activos digitales en los principales mercados financieros. La medida complementa iniciativas más amplias, como la introducción prevista por la Bolsa de Tailandia de futuros de Bitcoin y productos negociados en bolsa para 2026. Estas medidas están en consonancia con las ambiciones del país de atraer a inversores institucionales de alto patrimonio neto y fomentar un entorno financiero más inclusivo.
A pesar de estos avances, el uso minorista de criptomonedas sigue estando restringido. El banco central sigue prohibiendo el uso directo de criptomonedas para pagos, y las stablecoins de consumo están sometidas a una estricta regulación. Aunque el Gobierno puso en marcha en agosto una aplicación que permite a los turistas convertir criptomonedas en moneda local, el servicio se limita a los puntos de venta autorizados por el Gobierno, con estrictos procedimientos de conocimiento del cliente. Por otra parte, las campañas contra el blanqueo de capitales dirigidas a las actividades de criptomoneda señalan un enfoque cauteloso hacia los activos digitales, haciendo hincapié en la vigilancia reglamentaria a medida que Tailandia navega por este segmento de mercado emergente.
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