El índice de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan correspondiente a febrero ha superado las expectativas, señalando un modesto repunte de la confianza del consumidor estadounidense. El índice se situó en 57,3 puntos, frente a los 56,4 de enero, superando las previsiones del mercado de 55 puntos. Esta mejora sugiere que los consumidores siguen siendo cautelosamente optimistas a pesar de las incertidumbres económicas actuales.
Sin embargo, no todos los componentes de la encuesta mostraron un impulso positivo. El Índice de Expectativas de los Consumidores experimentó un ligero descenso, pasando de 57 a 56,6, lo que refleja la persistente preocupación por las perspectivas económicas futuras. En particular, las expectativas de inflación de los consumidores a un año cayeron del 4% al 3,5%, lo que indica que los estadounidenses prevén una moderación del aumento de los precios durante el próximo año. Por el contrario, las perspectivas de inflación a cinco años aumentaron hasta el 3,4% desde el 3,3%, lo que sugiere cierto optimismo sobre una estabilidad de precios sostenida a más largo plazo.
Al analizar estos resultados, los expertos destacan que, aunque la confianza de los consumidores ha alcanzado su nivel más alto desde agosto de 2025, el sentimiento general sigue siendo relativamente moderado si se considera en un contexto histórico. Los modestos avances son coherentes con la persistente preocupación de los consumidores por la estabilidad financiera personal, impulsada por la persistencia de precios elevados y la incertidumbre sobre las perspectivas de empleo. Estos factores siguen pesando sobre la confianza de los consumidores, a pesar de algunos signos alentadores de mejora.
La respuesta de los mercados financieros al informe fue mínima. El índice del dólar estadounidense se mantuvo por debajo del umbral de 98,00, debilitándose aproximadamente un 0,35% hasta situarse en torno a 97,60 tras la publicación de los datos. Este ligero descenso pone de manifiesto la persistente cautela de los inversores y operadores, que refleja el clima general de incertidumbre ante la evolución de las señales económicas.