El yen japonés se apreció notablemente frente a las principales divisas durante la sesión europea del lunes, respaldado por la renovada preocupación de que Japón y Estados Unidos pudieran intervenir de nuevo para frenar la volatilidad excesiva en el mercado de divisas. El yen subió alrededor de un 0,6 %, situándose en torno a 211 frente a la libra esterlina, aunque cedió gran parte de las ganancias obtenidas anteriormente, ya que los operadores sopesaban la probabilidad de una nueva intervención.
La ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, afirmó que el Gobierno no dudaría en llevar a cabo una intervención cambiaria adicional junto con Estados Unidos si fuera necesario. También confirmó que Tokio y Washington ya habían llevado a cabo el viernes una intervención coordinada de compra de yenes. Estas declaraciones reforzaron las expectativas de que las autoridades están dispuestas a actuar de nuevo si la moneda se ve sometida a nuevas presiones.
La sensibilidad del mercado ante las intervenciones ha aumentado después de que el yen cayera a mínimos históricos en julio, situándose en torno a 220 frente a la libra esterlina y cerca de 164 frente al dólar estadounidense. Esos niveles provocaron una creciente especulación de que la debilidad se había vuelto excesiva y podría amenazar la estabilidad general del mercado. Las declaraciones del presidente de EE. UU., Donald Trump, el domingo también contribuyeron a reforzar el tono de apoyo oficial, con Washington ayudando a Japón a estabilizar la moneda en interés tanto de las relaciones bilaterales como de la estabilidad económica mundial.
Al mismo tiempo, la libra esterlina se debilitó, ya que los inversores reevaluaban las perspectivas de la política de tipos de interés del Banco de Inglaterra. Los participantes en el mercado han comenzado a moderar las expectativas de un mayor endurecimiento después de que comentarios recientes sugirieran que los responsables políticos no quieren que se les perciba como partidarios de nuevas subidas de tipos.
Los analistas señalan que la revisión de las expectativas sobre los tipos de interés en el Reino Unido podría lastrar la libra a corto plazo. El mercado actual sigue descontando un moderado endurecimiento adicional a lo largo del próximo año, pero la confianza en esa trayectoria se ha desvanecido. Las declaraciones del gobernador Andrew Bailey tras la última reunión del banco central también reforzaron el mensaje de que los responsables de la política monetaria no están dando señales de una subida inminente de los tipos.
El Banco de Inglaterra mantuvo su tipo de referencia sin cambios en el 3,75 %, tal y como se esperaba de forma generalizada, al tiempo que subrayó que permanece alerta ante el riesgo de efectos de segunda ronda de la inflación.
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