Los futuros de la bolsa estadounidense cotizaban mixtos en las operaciones europeas del lunes, con los futuros del Dow Jones cediendo un 0,33% hasta cerca de 50.750 antes de la apertura de Wall Street. Por el contrario, los futuros del S&P 500 subieron un 0,10% hasta los 7.410 enteros, mientras que los del NASDAQ 100 avanzaron un 0,35% hasta los 29.130 enteros.
El ánimo seguía siendo frágil tras la reanudación de las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo. Las fuerzas israelíes dijeron que un misil lanzado desde Yemen fue interceptado antes de alcanzar su objetivo, mientras que los hutíes, apoyados por Irán, dijeron que habían intensificado los ataques contra Israel y que estaban atacando barcos israelíes en el mar Rojo. Los acontecimientos añadieron una nueva capa de incertidumbre a unos mercados ya sensibles a los riesgos para el suministro energético y a la inestabilidad regional en general.
El último movimiento de los futuros se produce tras la fuerte caída del viernes, cuando Wall Street se vio sometido a una fuerte presión por parte de los valores tecnológicos y de semiconductores. La caída se vio amplificada por unos datos del mercado laboral estadounidense mejores de lo esperado, que redujeron las esperanzas de una relajación a corto plazo de la política monetaria. Las nóminas no agrícolas aumentaron en 172.000 empleos en mayo, por encima de las expectativas, mientras que el dato del mes anterior se revisó al alza hasta 179.000. La tasa de desempleo se mantuvo en el 4,3%, lo que subraya la resistencia del mercado laboral.
Estos datos han reforzado la opinión de que la Reserva Federal podría tener que mantener los tipos elevados durante más tiempo, o incluso endurecer la política monetaria a finales de año si la inflación se mantiene persistente. Se espera que el banco central mantenga sin cambios los tipos de interés en su reunión de los días 16 y 17 de junio. Sin embargo, los inversores se centran cada vez más en la posibilidad de que los responsables de la política monetaria mantengan una postura más restrictiva durante más tiempo de lo previsto.
Los precios del petróleo también han subido debido a la escalada de las tensiones en Oriente Medio, lo que aumenta la preocupación de que los costes energéticos puedan repercutir en la inflación. El viernes, los principales índices estadounidenses cerraron con fuertes caídas. El Dow Jones Industrial Average cayó un 1,35%, el S&P 500 bajó un 2,64% y el NASDAQ Composite se hundió un 4,18%, su mayor pérdida en un día desde abril de 2025. Los valores tecnológicos, especialmente los fabricantes de chips, lideraron el descenso.
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