La libra esterlina sigue estrechamente vinculada a las perspectivas de inflación del Reino Unido y a las próximas decisiones fiscales del Gobierno. Aunque el Banco de Inglaterra mantuvo sin cambios su tipo de interés de referencia en el 3,75 % en junio, la inflación sigue por encima del objetivo, lo que mantiene a los mercados en alerta ante cualquier nueva subida de los precios.
La reciente estabilización de los mercados energéticos mundiales ha aliviado en parte la presión sobre las perspectivas, pero la atención se centra ahora en la rapidez con la que el Gobierno decida poner en marcha nuevas medidas de gasto. Los analistas señalan que el momento en que se lleve a cabo la expansión fiscal podría resultar más importante que la propia magnitud de las medidas.
ING sostiene que una inyección inmediata de gasto probablemente se interpretaría como inflacionista, especialmente si las ayudas se concentran en el corto plazo. Tal medida podría retrasar el avance hacia el objetivo del 2 % del Banco de Inglaterra y elevar los costes de endeudamiento del Reino Unido. Por el contrario, los planes de gasto centrados en los últimos años probablemente serían valorados con menos dureza por los inversores en bonos y tendrían un menor efecto sobre la libra esterlina.
HSBC adopta una visión más equilibrada y señala que el enfriamiento de los precios de la energía ha reducido el riesgo de otro fuerte repunte inflacionista. El banco también señala la menor confianza de los consumidores y un crecimiento salarial que sigue siendo fuerte, pero afirma que un tope a los precios del petróleo debería dar al banco central margen para mantener los tipos sin cambios durante el resto de 2026. HSBC no prevé ahora nuevas subidas de tipos en 2026.
En conjunto, las perspectivas sugieren que es probable que la libra se mueva en un rango bastante estrecho a corto plazo, y que su evolución dependa en gran medida de cómo estructure el Gobierno sus planes presupuestarios. Los mercados siguen siendo sensibles a cualquier factor que altere la trayectoria de los tipos de interés o de la inflación.
ING ha señalado que, dado que los mercados siguen descontando que los tipos alcanzarán un máximo cercano al 4 %, cualquier gasto en defensa o en políticas sociales a corto plazo podría elevar rápidamente los rendimientos de los bonos. HSBC prevé que la inflación alcance un máximo en torno al 3,25 % en el cuarto trimestre, lo que reforzaría los argumentos a favor de mantener los tipos en el 3,75 % durante el resto del año.
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