El Banco de Tailandia mantuvo su tipo de interés oficial sin cambios en el 1,0 % por segunda reunión consecutiva, en línea con las expectativas, y mantuvo una postura cautelosa de política monetaria mientras sopesa el débil crecimiento interno frente a un modesto repunte de la inflación. El banco central señaló que la orientación actual sigue favoreciendo la recuperación, aunque la actividad económica ha mejorado ligeramente con respecto a lecturas anteriores.
Las autoridades siguen considerando que las recientes presiones inflacionistas son temporales y se deben, en gran medida, a factores de oferta. Esperan que el aumento de los precios se modere una vez que esas perturbaciones desaparezcan. Al mismo tiempo, el banco central ha indicado que un aumento más generalizado y persistente de la inflación provocaría una respuesta de política monetaria, lo que sugiere que no descarta endurecer las condiciones si fuera necesario.
Por ahora, la balanza de riesgos parece inclinarse hacia el crecimiento. Se espera de forma generalizada que el Banco de Tailandia (BoT) mantenga los tipos sin cambios durante el resto del año, ya que los responsables de la política monetaria se centran en los riesgos a la baja para la economía y consideran que la inflación es menos urgente. Esa postura refleja un esfuerzo por apoyar una recuperación que sigue siendo desigual y que, en algunos sectores, aún se sitúa por debajo de los niveles deseados.
El baht tailandés se ha mantenido bajo presión en los mercados de divisas. El par USD/THB ha subido durante cinco sesiones consecutivas, registrando un avance del 0,9 % hasta 33,43. Las autoridades tailandesas han atribuido la debilidad de la moneda principalmente a la fortaleza generalizada del dólar estadounidense y a salidas aisladas de capital de la renta variable, más que a un cambio en los fundamentos económicos nacionales.
Aun así, el banco central ha afirmado que está dispuesto a actuar si los movimientos del mercado se vuelven excesivos. El Banco de Tailandia (BoT) parece dispuesto a suavizar la volatilidad en caso de que se intensifiquen los movimientos unilaterales de la moneda, evitando al mismo tiempo una intervención que pudiera entrar en conflicto con sus prioridades generales de política monetaria. Por ahora, el mensaje principal de las autoridades es de paciencia: apoyar el crecimiento, vigilar de cerca la inflación y limitar las perturbaciones en el mercado de divisas solo si las condiciones lo justifican.
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