La llegada de Kevin Warsh a la presidencia de la Reserva Federal está generando incertidumbre entre los inversores, que se preguntan cómo puede influir en la política monetaria en los próximos meses. Philip Wee, de DBS, dijo que la cuestión central es cómo Warsh equilibrará la preferencia de la Casa Blanca por unos tipos de interés más bajos con su propia visión reformista del papel de la Fed.
Warsh asumió el cargo como decimoséptimo presidente de la Fed en la Casa Blanca el 22 de mayo. El presidente Trump señaló que espera que Warsh actúe con independencia, al tiempo que dejó claro su deseo de que los recortes de tipos comiencen pronto. Esa tensión puede convertirse en una característica temprana del mandato de Warsh, especialmente si los datos económicos siguen complicando las perspectivas de inflación.
En su discurso, Warsh esbozó una amplia agenda centrada en una Reserva Federal más orientada a la reforma. Hizo hincapié en alejarse de un enfoque de política monetaria basado en datos pasados, en mantener el doble mandato del banco central de estabilidad de precios y mayor crecimiento, en reducir el balance y en disminuir la dependencia de orientaciones futuras como el gráfico de puntos y las conferencias de prensa estrechamente gestionadas.
Ese enfoque podría hacerse pronto visible en el Resumen de Proyecciones Económicas de junio. Warsh podría optar por no presentar su propia previsión de tipos de interés, lo que reflejaría su escepticismo respecto a la señalización de política monetaria que puede encorsetar al Comité Federal de Mercado Abierto en una senda prematura. Tal decisión también le ayudaría a evitar un choque inmediato con Trump, si la proyección parece demasiado restrictiva, o con los mercados, si se percibe como demasiado acomodaticia.
Por lo tanto, la primera reunión del FOMC de Warsh el 17 de junio puede marcar el comienzo de un esfuerzo más amplio para reducir la dependencia del mercado del gráfico de puntos como guía para la política futura. Sin embargo, la estrategia conlleva riesgos. Si el informe de inflación PCE del jueves sale más fuerte de lo esperado, podría aumentar la fricción entre el nuevo presidente de la Fed, los mercados y algunos de sus colegas, añadiendo otra capa de incertidumbre para los operadores del dólar.
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