Un informe de precios a la producción de abril en EE.UU. por encima de lo esperado ha provocado una fuerte reevaluación de las expectativas de política de la Reserva Federal, apoyando los rendimientos del Tesoro y prolongando el avance del dólar estadounidense. Los datos reforzaron la preocupación de que la inflación siga siendo obstinadamente elevada, lo que llevó a los operadores a reducir las expectativas de flexibilización de la política a corto plazo y a apostar por una postura más restrictiva de la Reserva Federal durante el próximo año.
La última lectura mostró que los precios de producción aumentaron un 6% respecto al año anterior, el ritmo más rápido desde 2022 y muy por encima de las previsiones del mercado. Gran parte del incremento se debió al aumento de los costes relacionados con la energía y su impacto en los gastos de transporte y de la cadena de suministro. Junto con las sólidas cifras de inflación al consumo de esta semana, el informe se suma a la evidencia de que las presiones sobre los precios están siendo más persistentes de lo esperado.
La reacción de los mercados no se hizo esperar. Los operadores pasaron a descontar unos 20 puntos básicos de endurecimiento adicional de la Reserva Federal en los próximos 12 meses. Este cambio llevó el rendimiento del Tesoro a 10 años a su nivel más alto desde julio, mientras que los bonos a 30 años alcanzaron el 5%. El movimiento reflejó la opinión generalizada de que la Reserva Federal podría tener que mantener una política restrictiva durante más tiempo si la inflación no logra moderarse.
Las autoridades también han reconocido el riesgo de una renovada presión sobre los precios. La presidenta de la Fed de Boston, Susan Collins, indicó que podrían ser necesarias nuevas subidas de tipos si la inflación se extendía más allá de las categorías recientes, aun cuando señaló que algunas medidas subyacentes todavía parecen estar suavizándose. Esta tensión entre las perturbaciones temporales y la tendencia general ha hecho que los mercados se muestren sensibles a cada nueva publicación sobre la inflación.
El dólar subió por tercera sesión consecutiva, con el yen bajo especial presión, ya que se debilitó hasta 157,88 por dólar, acercándose a su máximo del 6 de mayo de 157,94. La renta variable, sin embargo, apenas se inmutó. El S&P 500 y el NASDAQ terminaron en máximos históricos, apoyados por el entusiasmo en torno a la inteligencia artificial y un fuerte repunte impulsado por los resultados de Cisco, que subió un 15% tras presentar unas cuentas por encima de las expectativas y elevar sus previsiones.
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